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Lunes, 2 de noviembre de 2009 Turbinas eólicas sigilosasEl uso de capas y compuestos ayuda a calmar las preocupaciones que tienen los controladores del tráfico aéreo respecto a la energía eólica. Por Peter Fairley
El mes pasado la compañía danesa de turbinas eólicas Vestas, junto al contratista de defensa del Reino Unido QinetiQ, hizo una demostración de la primera aspa de turbina eólica “sigilosa”—su solución ante los problemas de interferencia con los radares de aviación que tienen detenida la instalación propuesta a lo largo de todo el mundo de granjas eólicas capaces de generar gigavatios de potencia. Steve Appleton, el especialista en compuestos de Vestas, afirma que la firma está dispuesta a poner a prueba una turbina sigilosa completa y a comenzar la producción limitada a finales de 2010. “Está claro que esta tecnología, en caso de que se pruebe completamente y sea adoptada por Vestas, nos daría una ventaja competitiva,” afirma Appleton. Las persistentes dudas sobre cómo crear turbinas sigilosas, especialmente a la hora de tratar con radares militares de alto rango, están provocando se lleven a cabo constantes investigaciones para encontrar soluciones alternativas. El mes pasado el gobierno del Reino Unido lanzó un proyecto de investigación de 8,5 millones de dólares con el fabricante de sistemas de radares Raytheon Canada, con sede en Calgary, para hacer que los sistemas de control de tráfico aéreo existentes en la actualidad sean capaces de reconocer y descontar las señales de radar procedentes de las granjas eólicas. Las turbinas eólicas pueden interferir con los radares de varias formas. Las turbinas pueden reflejar las señales de microondas de los sistemas del radar, creando una sombra que elimina a los aviones de las pantallas de los operadores y desborda las pantallas con la señal de las turbinas. Esta señal está en constante cambio, dado que las aspas aceleran o deceleran con el viento, alcanzando velocidades que superan los 200 kilómetros por hora. La seguridad de la aviación y las autoridades militares insisten en que hay un potencial real de que se produzcan confusiones y accidentes. Este tipo de preocupaciones tienen detenidos a más de 10 gigavatios de potencia eólica en el Reino Unido. El año pasado el Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. comisionó un estudio sobre potencia eólica y radares al Panel de Consejos de Defensa JASON, un grupo asesor de políticas relativas a las ciencias y la tecnología administrado por Mitre Corporation. Este estudio determinó que las autoridades de los EE.UU. habían detenido el desarrollo de varios gigavatios de energía eólica debido a las preocupaciones relativas a los radares, refiriéndose al hecho como “un serio impedimento para el obligado crecimiento de la nación en cuanto a energía sostenible.” Las preocupaciones provocadas por los radares hechas públicas por la Administración Federal de Aviación de los EE.UU. (FAA, en inglés) están entre los impedimentos finales que impiden a Cape Wind la instalación de 130 turbinas en Nantucket Sound, Massachusetts. La solución que ofrecen QinetiQ y Vestas se basa parcialmente en el uso de materiales análogos a los que se añaden a los aviones sigilosos para absorber algunas de las señales de los radares. Una capa de cinco milímetros se encarga de las torres, aunque esta capa añadiría 1.200 kilogramos a las enormes aspas de las turbinas. Por tanto, y como fue demostrado el mes pasado con el aspa de 44 metros instalada por las compañías en una turbina dentro de una granja eólica en Norfolk, Reino Unido, en vez de ese material se utilizan dos capas de láminas absorbentes de señales de radar consistentes en resina epóxica reforzada con vidrio y porexpán, que se colocan sobre la estructura de los compuestos del aspa. Las pruebas llevadas a cabo con una instalación de radar móvil demostraron que, como se preveía, el aspa sigilosa produce una señal significativamente más pequeña en relación con las dos aspas convencionales de la turbina, según señala Appleton. Se espera que las pruebas estructurales subsecuentes confirmen que no hay cambios en el peso o en la estructura, puesto que el material sigiloso simplemente reemplaza a algunas de las fibras de refuerzo que componen el aspa.
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