Technology Review - Published By MIT
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Lunes, 18 de mayo de 2009

La transferencia de genes resulta esperanzadora en el tratamiento del VIH

Un nuevo método protege a los monos de un virus que se parece al VIH.

Por Nora Schultz
Traducido por Francisco Reyes (Opinno)

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La búsqueda de una vacuna contra el VIH recientemente ha sufrido un duro revés. Cada vez hay mayor consenso acerca de la incapacidad del sistema inmunitario humano para vencer al siempre cambiante virus. Nuestro sistema inmunitario parece no ser lo suficientemente inteligente. Sin embargo, acaba de crearse un nuevo método que parece prometer una solución a este problema. Se trata de saltarse el sistema inmunitario por completo, y usar una terapia de genes para hacer que el cuerpo genere las moléculas que el sistema inmunitario es incapaz de crear.

Según informa esta semana en Nature Medicine, Philip Johnson, profesor de pediatría en la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, ha logrado junto a sus colegas poder proteger a un mono de una infección a partir del virus de inmunodeficiencia simiesca (VIS), el modelo animal más cercano al VIH. Para ello ha insertado un gen en los músculos que produce unos anticuerpos contra el VIS, anticuerpos que raramente pueden ser producidos por el sistema inmunitario en sí.

Tanto con el VIS como con el VIH, la mutabilidad camaleónica de la superficie del virus cambia tan rápidamente que los anticuerpos que genera el sistema inmunitario dejan de ser efectivos al poco tiempo, explica Johnson. “Hace 10 años llegué a la conclusión de que los sistemas tradicionales no iban a funcionar bien,” afirma. “Lo que hacen las vacunas de más éxito es simular la respuesta inmunológica natural del cuerpo, y esto no acaba de funcionar del todo con la gente infectada por VIH. El VIH es muy bueno a la hora de esconderse para que el sistema inmunitario no lo encuentre.”

Algunos anticuerpos han demostrado poder neutralizar el VIS, aunque no se sabe a ciencia cierta cómo funciona este mecanismo. Por otro lado, ha sido imposible hacer que el sistema inmunitario humano produzca estos anticuerpos en cantidades tan amplias como para ser efectivos.

Para solucionar este problema, Johnson utilizó otro tipo de virus. El virus adeno-asociado (VAA) ha demostrado ser un vector muy apropiado y seguro para la distribución de genes en el cuerpo humano en terapias genéticas, y se ha usado con éxito para tratar la hemofilia y la ceguera congénita, inyectando genes en los pacientes que de otra forma no tendrían en su organismo.

Johnson y sus colegas diseñaron unas secuencias de ADN para una versiones particularmente estables de dos anticuerpos que han demostrado ser efectivos contra el VIS. Usaron unas moléculas parecidas a los anticuerpos llamadas inmunoadhesinas, en las que la parte más funcional del anticuerpo se fusiona con otra sección más estable de otro anticuerpo.

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